Pequeño robot en Fuentecén (Burgos).13 de febrero de 1981 03:00 h.

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En la noche del día 12 al 13, según recogía el diario Pueblo, en Fuentecén (Burgos) aterrizó un OVNI y los testigos vieron cómo un pequeño robot bajaba del artefacto. Fuentecén, según relataban las páginas de Pueblo, está a unos 17Km. de Aranda de Duero en dirección a Valladolid. Los testigos fueron Luis Domínguez, su mujer y su hijo. El contacto se produjo sobre las tres de la madrugada. Y es el propio señor Domínguez el que relataba los hechos a dicho diario.

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-Tenemos un establecimiento de bebidas y esa noche cerramos el local tarde. Bajaba de casa cuando vi, a ras de suelo, dos luces encarnadas. Me acerqué a ellas, que estarían a unos ciento cincuenta metros, porque pensé que eran las luces de un coche. Pero vi que las mismas se elevaron, y poco después pude ver cómo bajaban de nuevo al nivel del suelo. Fui con mi mujer a casa, y con las luces apagadas nos pusimos a mirar por la ventana. Vimos que el objeto -no pudimos apreciar si era sólido- hacía un giro extraño. Le dije a mi mujer que fuera a llamar al niño, que aquello era bueno que lo viera. Así lo hizo. A preguntas del periodista sobre si el objeto estaba estático, Luis Domínguez aclaraba que “no, que tan pronto iba para atrás como para los lados en movimientos ondulantes. Estas cosas las vimos los tres. Después mi mujer decidió acostarse”. El objeto -según la versión de los testigos principales del avistamiento lanzaba cada cierto tiempo algo como si fuera un cohete que iluminaba la zona como si fuera de día.

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-Todo aquello lo vimos durante más de media hora, y poco después de que nuevamente se posara la nave oímos pisadas. Vimos algo que se podría decir que era un robot, que tendría una altura de un metro cuarenta centímetros y unos setenta centímetros de ancho. Era un robot cuadrado. No pudimos apreciar si tenía cabeza o brazos. Su aspecto era metálico. Vimos que se ponía, tras oír las pisadas, al lado de la verja, a un metro de nuestra casa. Tenemos un perro pequeño que ladraba constantemente. El robot producía, aunque de forma más lenta, el ladrido del perro. En ese momento dejé de mirar por la ventana de la cocina y me fui a la del water, pues allí tenemos una pequeña ventana desde donde se podía apreciar mejor todo lo que estaba sucediendo. En efecto, desde allí observé detalladamente al robot. Al principio sentí miedo. Se me puso la carne de gallina y me produjo una extraña sensación. Después de ver todo aquello durante casi una hora, yo no sentía miedo. Entonces le dije a mi hijo: “¿Sabes dónde está la linterna?”. La busqué y me armé con un cuchillo de monte por lo que pudiera pasar. Corrí el pestillo de la puerta, y al abrirla para salir vi que el robot había desaparecido y la nave se levantaba y se iba detrás de una arboleda que está a la derecha de nuestra casa. La nave hacía un extraño ruido, como el que producen los cables de alta tensión. Al robot estaríamos viéndolo unos veinte minutos. Entonces ya pude precisar que no tenía ni brazos ni cabeza. Le vimos el cuerpo cuadrado, nada más. También escuchábamos el ruido que hacía el robot cuando estaba donde tengo la leña. La noche no era buena y bastante oscura. Creo que esa es la razón por la que sólo pudimos ver su cuerpo cuadrado. Posteriormente la nave se alejaba y lanzaba destellos hacia nuestra casa. Me quedé asombrado al ver que las luces coloradas tan pronto estaban juntas como se separaban unos tres metros. Después desaparecieron. En el patio tenemos un corro de leña quemada, justamente donde estuvo el robot. En la era, donde estuvo la nave, hay marcas de hierba y tierra quemada; también hay agujeros. Han dejado posteriormente unas señales en forma de media luna.

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Finalmente, los reporteros del periódico Pueblo visitaron el lugar donde el testigo decía haber visto la nave y el robot. Allí pudieron comprobar que dicho lugar se encontraba ligeramente quemado, pero, curiosamente, estos restos chamuscados no parecían producidos por llama alguna, sino como por una fuerte ráfaga de calor que hubiera lamido el terreno. No había quemaduras profundas. Los restos de ceniza eran mínimos y la superficie no aparecía quemada de una forma uniforme, sino sólo aquella parte donde la ola de calor hubiese tocado. Asimismo, los reporteros pudieron comprobar que había tres profundos agujeros -de aproximadamente treinta centímetros de largo por dos de diámetro- de forma circular. La distancia entre uno y otro era de metro y medio, y aparecían en diagonal, sesgados, de arriba a abajo. Parecían exactamente los tres puntos de apoyo de un trípode.
(Fuente: Pueblo, J. J. Benítez)
Más datos en:
BENÍTEZ, Juan José. “La quinta columna”. Ed. Planeta.
“OVNIs en Andalucía”, ABC Andalucía
JIMÉNEZ ELIZARI, Iker y FERNÁNDEZ BUENO, Lorenzo. “50 años de OVNIs en España”.
Capítulo 23. Revista ENIGMAS nº 35

¿Un robot extraterrestre en Burgos?.

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Encuentros.

Fuentecén, encuentros en la Tercera Fase.

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